¿En qué consiste la incineración o cremación?

¿Incineración o inhumación? Esta es una de las preguntas más habituales que todos acabamos planteándonos cuando pensamos en qué va a pasar después de nuestra muerte. En los últimos años cada vez más personas optan por incinerar el cuerpo de sus familiares fallecidos e, incluso, expresan su deseo de que se haga lo mismo con ellos cuando llegue el momento. De todos modos, aun existen muchas dudas a nivel popular acerca de qué representa realmente la cremación.

El proceso de incineración

La cremación de un cadáver se produce en un horno especialmente diseñado para este fin, que se calienta a más de 900ºC para conseguir que un cuerpo humano quede reducido a cenizas. El proceso se controla por ordenador y se realiza después de una exhaustiva revisión del cuerpo del fallecido, para determinar que no contiene elementos metálicos.

Por supuesto, el cadáver se incinera después de haber pasado por sus correspondientes velatorio y ceremonia de despedida, sea religiosa o no.

Las cenizas

La legislación española regula cómo deben ser las urnas en las que se entregan las cenizas de un cadáver incinerado a sus familiares, junto a un certificado de cremación con la identificación del fallecido.

Si optamos por la cremación de un familiar fallecido, debemos tener en cuenta que no recibiremos sus cenizas hasta dos o tres días después de la cremación, ya que necesitan pasar por un proceso de enfriamiento y reposos después de su cambio de estado.

Uno de los principales mitos populares que circulan en torno a la incineración es la posibilidad de que los familiares no acaben recibiendo las cenizas de su ser querido. Es importante aclarar que los hornos crematorios solo incineran una persona cada vez, y que los tanatorios llevan a cabo un riguroso control de las cremaciones que realizan. Por lo tanto, es imposible que se produzca ningún tipo de error en la entrega de las cenizas.

Scroll al inicio